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El servir de corazón

por YOELIUM
viernes, 27 de febrero del 2009 a las 22:07
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Lo que es  temer y servir a Dios

 

<Mateo 4
"Entonces fue llevado a Jesús por el espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, al fin tuvo hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: ‘Si eres hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan'. Pero él respondió diciendo: Escrito está: ‘No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios'. Llevóle entonces el diablo a la ciudad santa, y poniéndole sobre el pináculo del templo, le dijo: Si eres hijo de Dios, échate aquí abajo, pues escrito está: A sus ángeles encargará que te tomen en sus manos para que no tropiece tu pie contra una piedra. Díjole Jesús: También está escrito: ‘No tentarás al Señor tu Dios'. De nuevo le llevó el diablo a un monte muy alto, y mostrándole todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, le dijo: Todo esto te daré si de hinojos me adorares. Díjole entonces Jesús: Apártate Satanás, porque está escrito: ‘Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto'. Entonces el diablo le dejó y llegaron ángeles y le servían."

 

La justicia de Dios que nos salva de nuestros pecados es que Jesús fue bautizado por Juan el Bautista y que sangró y murió en la Cruz para salvarnos de nuestros pecados de una vez por todas, y que Dios testificó que Él era el Salvador. El pasaje de las Escrituras de hoy habla de un acontecimiento que ocurrió justo después del bautismo de Jesús en el río Jordán.

Después de ser bautizado, Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y puesto que Él tuvo hambre después de haber ayunado durante 40 días y 40 noches, el diablo intentó ponerle a prueba con las tres tentaciones.



La primera tentación

La primera tentación del diablo está escrita en el verso 3: "Y acercándose el tentador, le dijo: "Si eres hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan"".

¿Cuánta hambre podía Jesús tener después de haber ayunado durante 40 días y noches? Cuando el cuerpo de Jesús estaba extremadamente hambriento, el diablo le tentó con comida. "Si eres hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. ¡Entonces te lo comes! ¿No estás muerto de hambre? Si quieres vivir, así vivirás. Has ayunado durante 40 días y debes estar muerto de hambre, ¿cuánto quieres comer? ¿Pero que puede haber aquí en el desierto? Si eres el Hijo de Dios, puedes hacer que estas piedras se conviertan en pan, ¿no? Entonces come. Come".

Como es obvio, el diablo tentaba a Jesús porque sabía que era el Hijo de Dios. Pero el diablo le tentó con comida. En otras palabras, estaba poniendo a prueba Su vida carnal. "Antes que morirte de hambre, deberías convertir estas piedras en pan y así vivir. ¡Si quieres vivir ahora, necesitas el pan de la carne! Si eres el Hijo de Dios, puedes hacer pan para comer. Entonces vivirás. Pues, hazlo. Hazlo". El tentó a Jesús cuando estaba extremadamente hambriento, como si Él pudiera vivir sólo si tuviera pan. Sin embargo, Jesús rebatió esto diciendo: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios".

Queridos hermanos cristianos, en lo esencial, ¿de qué viven el cuerpo y el alma de una persona? ¿Puede una persona vivir eternamente de pan para la carne? El diablo tentó a Jesús con pan para la carne. En realidad, ¿en qué debemos creer para vivir? El Señor dijo: "Escrito está: ‘No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios'", y esto es verdad.

Cuando una persona tiene hambre cree que tiene que comer pan para vivir, pero, en realidad, la vida de una persona depende de la fe en la Palabra de Dios. La vida de una persona, de cuerpo y alma depende de la Palabra de Dios. Si la Palabra de Dios no estuviera en el mundo, nuestro espíritu y nuestra carne estarían destinados a morir. Dios dijo que nuestro cuerpo y alma viven de la fe en la Palabra que sale de la boca de Dios, y es así. Puesto que la Palabra escrita de Dios es la Verdad, nuestras almas viven de la Palabra de Dios a través de la fe. Puesto que la Palabra de Dios es alimento de vida, los cuerpos y almas, suyos y mío, pueden vivir en plenitud.

Dios ha dado Su Palabra a la gente. A través de la Palabra, Él alimenta, perdona los pecados, y permite vivir. La Palabra de Dios creó todas las cosas del universo, y permitió todo lo que los humanos necesitaban en este mundo. También, al existir la Palabra de Dios, nuestras almas pueden recibir la remisión del pecado de una vez por todas a través de la fe. La Palabra de Dios es la clase Palabra que borra por completo todos nuestros pecados. Del mismo modo, la Palabra de Dios es la Palabra que nos lleva a la Luz, y por tanto, sólo los que creen en ella pueden vivir. Además necesitamos creer que sólo podemos vivir al creer en la Palabra de Dios. Es cierto. Debemos saber que los humanos vivimos por creer en la Palabra de Dios, y no por tener pan para la carne. Nuestro Señor nos habló de la Palabra de Dios.

Mientras vivimos en este mundo, caemos en nuestra propia tentación a veces porque somos cautivados por nuestra propia avaricia. La gente cree que si tenemos una determinada cantidad de dinero, podemos vivir en abundancia en este mundo. Por supuesto, esto es comprensible. Sin embargo, ¿de qué es de lo que vive una persona realmente? ¿A cuenta de qué vive una persona? Una persona puede vivir creyendo en la Palabra escrita de Dios. Si no existiera la Palabra de Dios, no nos sería posible creer en Dios o conocerle.

Una persona no puede vivir solamente del pan de la carne. En concreto, los justos sólo pueden vivir si escuchan las enseñanzas auténticas de la Palabra de Dios. Y una persona no está hecha de cuerpo sólo, sino que también de alma y espíritu. Por tanto, sólo si escuchamos la verdadera Palabra de Dios podemos resolver los problemas del alma mientras vivimos. Al leer y escuchar la Palabra de Dios, nuestro cuerpo y alma aumentan de peso y vivimos en abundancia. Sólo si escuchamos la verdadera Palabra del perdón de los pecados podemos recibir la purificación de los pecados del alma. Por eso, todo el que escucha la verdadera Palabra de Dios puede vivir en ella en cuerpo y alma.

El diablo a menudo tienta a la gente con palabras como estas: "Si eres el Hijo de Dios haz que estas piedras se conviertan en pan y cómetelas. Si fueses el Hijo de Dios, ¿no sería esto posible? Tienes hambre, ¿verdad? Una persona puede vivir, por lo menos, si toma tres comidas al día y tiene suficiente comida almacenada para los 365 días del años durante 70 y 80 años. ¿No es cierto que una persona vivirá y no morirá si solamente si tiene comida?". Esto es lo que nos dice el diablo.

El diablo le dice esto a la gente, y muchos son engañados y caen por esto. Hay gente que caen por esto, pensando: "Es verdad. Puedo vivir si sólo tengo esto". No estamos hablando de dinero solamente, sino de la idea de que podemos vivir con unas pocas cosas materiales que anhelamos. Pensamos: "Puedo vivir y no morir incluso sin la Palabra de Dios".

Sin embargo, esa es una gran equivocación. En realidad, nuestro cuerpo también muere sin la Palabra de Dios. Es cierto que una persona no vive sólo de pan, de la abundancia de cosas materiales o del deseo sexual que el mundo puede satisfacer. Por eso debemos escuchar atentamente lo que Jesús dijo cuando el diablo le tentó: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". El diablo nos tienta cuando estamos débiles y hambrientos y por ello nuestra alma está agotada. Él pregunta a la gente: "Vivirás sólo si tienes pan, ¿verdad?" y nos confunde. Mucha gente considera lo que tiene y piensa: ¡Oh, tengo bastantes posesiones para mantenerme toda la vida! Entonces viviré y no moriré aunque no escuche la Palabra de Dios.

Pero, hermanos cristianos, aunque el diablo nos tiente de esta manera, no vivimos sólo de pan, sino creyendo en cada palabra que sale de la boca de Dios. Espero que tengamos este en mente. Espero que tengamos en mente que no podemos vivir sin la Palabra de Dios.

Sólo pueden vivir si tienen la Palabra de Dios en sus corazones. Queridos hermanos cristianos, ¿es esto cierto? ¿O no es cierto? Es cierto. No olviden el hecho de que podemos vivir porque existe la Palabra de Dios. La razón por la que la humanidad ha existido hasta ahora es que la Palabra de Dios existe. Cuando el Evangelio del agua y el Espíritu haya sido extendido por todo el mundo, nuestro Señor volverá, y cuando vuelva, Él nos dijo que terminaría este mundo y haría uno nuevo. Todo esto se cumplirá según Su Palabra.

Queridos hermano cristianos, la Palabra de Dios es la Verdad. Jesucristo venció la primera tentación del diablo diciendo: "Escrito está: ‘No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios'". Cuando el diablo oyó esto, se quedó asombrado. Sin embargo el diablo no iba a parar aquí.



La segunda tentación

La segunda tentación aparece en el verso 5: "Llevóle entonces el diablo a la ciudad santa, y poniéndole sobre el pináculo del templo, le dijo: Si eres hijo de Dios, échate aquí abajo, pues escrito está: ‘A sus ángeles encargará que te tomen en sus manos para que no tropiece tu pie contra una piedra'. Díjole Jesús: También está escrito: ‘No tentarás al Señor tu Dios'".

El diablo tentó a Jesús llevándole al pináculo del templo y diciéndole que se tirase abajo. Él volvió la Palabra de Dios contra el diablo cuando él dijo: "Pues escrito está: "A sus ángeles encargará que te tomen en sus manos para que no tropiece tu pie contra una piedra". Antes rechazaste mi tentación porque creíste en la Palabra escrita, ¿no? Entonces, debes hacer lo que está escrito. Crees en estas palabras, ¿verdad? Échate aquí abajo, y según la Palabra escrita a sus ángeles encargará que te tomen en sus manos para que no tropiece tu pie contra una piedra. Inténtalo". Entonces Jesús dijo: "También está escrito: "No tentarás al Señor tu Dios"".

Queridos hermanos cristianos, el diablo a veces tienta a la gente usando la Palabra escrita de Dios. Sin embargo, Jesús ordenó no tentar al Señor nuestro Dios. El diablo le dijo a Jesús: "Sin duda no morirás. ¿Por qué? Es porque eres el Hijo de Dios". Esto es verdad. Jesucristo es el Hijo de Dios. Por tanto, no habría muerto. Jesús es distinto de nosotros los humanos. No obstante, el diablo tienta. Pero la Palabra de Dios dice "no tentarás" a Dios. En otras palabras, debemos vivir creyendo en la Palabra escrita de Dios en vez de tentar a Dios.

A menudo, la gente tienta a Jesús. En muchas ocasiones la gente tienta a Dios: "Lo hice así, pero ¿por qué Dios me trata así?" Pero si simplemente creyésemos en Dios, no tendríamos que tentarle. No estamos cualificados para tentarle y no debemos tentarle. Dios no es alguien que deba recibir tentación de nuestra parte. La razón por la que somos tentados es que nuestra codicia nos empuja, y no somos tentados porque Dios nos tiente.

Algunos podrían tener una objeción contra Dios, tomando a Abraham como ejemplo: "¿Qué fue eso de que Dios le dijo a Abraham que sacrificase a su hijo Isaac? ¿No fue Dios tentando a Abraham para ver si creía o no?" Pero realmente ese no fue el caso. No es que Dios tentase a Abraham. Más bien, es que Dios permitió este proceso para mostrarnos con qué seguridad tenía Abraham la fe que cree en la Palabra de Dios de todo corazón, y como se convirtió en el padre de la fe mediante su fe.

Queridos hermanos cristianos, debemos creer en la Palabra de Dios. Aunque Dios no sea visible para nosotros, debemos creer en la Palabra escrita de Dios como la Palabra que Dios habló. Al creer en la Palabra de Dios experimentamos que la Palabra de Dios se cumple en su totalidad. Por tanto, debemos creer. Si la Palabra de Dios es así, debemos creer en ella tal y como es, y no vacilar con respecto a nuestra fe en la Palabra aunque las circunstancias y situaciones cambien o se agiten.

Si la Palabra de Dios es así, esa es la verdad. Y si no se cumple como la Palabra de Dios dice, entonces el problema yace en nuestra parte. Es porque no tenemos fe, o porque nuestra fe no es suficientemente fuerte, es decir, que nuestra fe es débil, a veces parece que no tengamos fe y a veces no la tenemos. En resumen, es debido al problema de nuestra fe que no se cumple como está dicho en la Palabra, y no porque haya un problema con la Palabra de Dios.

Dios hace milagros para aquellos que realmente creen en la Palabra de Dios. Sin embargo, Dios dijo que aquellos que posean una fe débil no deberían ni siquiera pensar en recibir (Santiago 1:7-8). No importa si nuestra fe es pequeña, lo que importa es si creemos o no. Debemos creer y no tentar a Dios. Si creemos en la Palabra de Dios, recibimos la remisión del pecado, y se cumple en nosotros tal y como está en la Palabra. Queridos hermanos cristianos, ¿creen? -Sí-.

Para ustedes y para mí, lo que es importante es la fe que cree en la Palabra de Dios. Porque Dios ve el corazón de una persona, en vez de la apariencia física. Dios ve si realmente la persona cree, se comporta de acuerdo con la fe, y vive por la fe. Sin embargo, esto no significa que tengan que mostrarle a Dios una fe fuerte ahora mismo. Aunque su fe sea tan pequeña como un grano de mostaza, tienen que confesar su fe en Su Palabra diciendo: "Creo. Me falta fe, pero creo. LO hago porque creo. Espero tu respuesta porque creo en Ti. Te sigo porque creo en Tu Palabra de promesa". Dios ve esta fe estable y firme en nuestros corazones. Cuando el diablo nos tiente a ustedes y a mi, debemos vencerle creyendo en la Palabra escrita.



La tercera tentación

Por último, el verso 8 nos dice: "De nuevo le llevó el diablo a un monte muy alto, y mostrándole todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, le dijo: ‘Todo esto te daré si de hinojos me adorares'. Díjole entonces Jesús: Apártate Satanás, porque está escrito: ‘Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto'. Entonces el diablo le dejó y llegaron ángeles y le servían".

"Porque está escrito: ‘Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto'". Lo que nosotros, las personas, debemos hacer es adorar sólo a Dios y servirle. ¿Qué es necesario entre Dios y nosotros? ¿Cómo deberíamos vivir a los ojos de Dios?

Debemos temer a Dios, adorarle, creer en Él, y seguirle si esa es Su voluntad; y debido a que Dios es el Dios de la Palabra y existe como la Palabra, al creer en Él, creemos en la Palabra, y le obedecemos según la Palabra, y le adoramos y seguimos con esta fe. Así es como debemos vivir ante Él -"Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto". Esta es la tarea que ustedes y yo, y todo el mundo debe hacer a los ojos de Dios. No hay mucho más que nosotros, las personas, debamos hacer. No hay mucho más que nosotros debamos hacer a lo largo de nuestras vidas, además de conocer a Dios, creer en el gran Dios, y obedecer, doblegarse, creer, seguir y servir a Dios el Creador. Esta es nuestra tarea solemne; y es así.

El diablo le llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos. ¿Cuál es la montaña más alta del mundo? El monte Everest. Esta montaña mide 8.848 metros. Es muy fácil de memorizar, ¿verdad? Queridos hermanos cristianos, quizás el diablo mostró el mundo desde lo alto del monte Everest. El diablo le dijo a Jesús que le daría todo, mientras contemplaban el mundo desde lo alto de la montaña más alta, si Jesús le adoraba. El diablo dijo que si Jesús creía que el diablo era Dios y le servía y adoraba, le daría el mundo entero.

Pero, ¿qué dijo Jesús? Jesús dijo: "Apártate Satanás, porque está escrito: ‘Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto'. Al que debo doblegarme y servir es Dios Padre, no tú. A lo que debo doblegarme y servir no es la gloria de este mundo". Esto es lo que Jesús dijo.

Doblegarnos a Dios y servirle es nuestro gozo, nuestra satisfacción y nuestro todo. Adorar y servir a Dios lo es todo para una persona. Esto es lo que tenemos que hacer, no hay nada más que hacer, y no hay nada más valioso y noble que esto. Doblegarse a Dios es reconocer cada palabra de Dios, y servir reconocer a Dios mismo. ¿Qué es mejor que doblegarse a Dios que nos hizo como Su creación? ¿Qué mejor vida que esta podría haber? ¿Qué mejor gloria que esta podría haber? Sólo adoramos a Dios humildemente. Y damos gracias a Dios por todas Sus bendiciones y todo en Él.

Lo que es una bendición para nosotros es que podemos adorar a Dios, y Dios nos unge con bendiciones celestiales cuando nos doblegamos a Él. Le obedecemos, creemos en Él y difundimos el Evangelio del agua y el Espíritu. Ya que Dios es quien nos lo da todo, Él es nuestro todo. Ya que Él es nuestro todo, ya que Él es todo para aquellos nacidos de nuevo, espero que sepan que doblegarse a Dios es una bendición.

Incluso ahora, debido a que Dios está vivo, estamos contentos y satisfechos, y vivimos recibiendo todas las bendiciones. Porque Dios existe y tenemos el corazón que teme a Dios, podemos glorificarle en Sus bendiciones.

¿Dijo el diablo que nos daría todo si le adorábamos cuando él nos mostró todos los reinos del mundo? Hay muchas cosas esplendorosas en este mundo de las que ni siquiera sabemos, y podemos ser cautivados por su esplendor momentáneamente. No obstante, no podemos adorar al diablo, aunque haya muchas cosas que pueden deslumbrar nuestros ojos.

Si el diablo nos tienta con cosas materiales y dice que nos dará todo en el mundo si le servimos como Dios, debemos vencerle con la Palabra escrita de dios: "Apártate Satanás, porque está escrito: "Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto"". Debemos vencerle de esta manera. Y en realidad, el diablo no puede darnos muchas cosas. El diablo fanfarroneó ante Jesús como él fuera Dios y dijo: "Todo esto te daré si de hinojos me adorares", pero en realidad, ¿quién es el dueño de todo? Jesús.

Queridos hermanos cristianos, ¿a quién pertenece todo en el universo? A ustedes, los justos. ¿A quién pertenece todo en el universo? A los hijos de Dios. Por eso Dios nos llamó "los que heredarán el Cielo". Él llama a los que han nacido de nuevo "los que heredarán el Cielo". Este universo es de los herederos, entonces ¿de quién es? Pertenece a los justos.

Sin embargo, el diablo dice: "Póstrate ante mí, si no crees en Dios, pero crees en mi y me sigues, te daré todo en el mundo". Este es un método que el diablo usa a menudo. El diablo me engañó una vez de ese modo también. Es un método que usó conmigo también antes de que creyera en Jesús. Por cierto, el diablo fue derribado en el tercer asalto.

Queridos hermanos cristianos, ¿cómo deberíamos vivir a los ojos de Dios? Tenemos que vivir una vida de adoración a Dios, y sólo servirle a Él a lo largo de nuestra vida. Dios perdonó nuestros pecados, todos los pecados a través del agua y la sangre; nos dejó limpios y nos hizo Sus hijos, y nos dio la bendición de adorar servir a Dios. Debemos dar agracias a Dios que nos dio la bendición de la salvación, y adorarle con fe y servirle a lo largo de nuestra vida.

Consideren cuidadosamente la Palabra de Dios que borró nuestros pecados. El Señor nos limpia al tomar todos nuestros pecados sobre sí mismo a través de Su bautismo, al ser crucificado en la Cruz y recibir el juicio de los pecados por nosotros. El Señor nos dio la bendición de poder adorar y servir a Dios al ser limpiados con el agua y la sangre y al tomarnos como el pueblo de Dios.

¿Qué tipo de tentación nos está presionando a ustedes y a mí? ¿Cómo vencen esta tentación? Jesús nos dio la respuesta correcta a través de las tres tentaciones que experimentó en el pasaje de las Escrituras de hoy. Él había vencido las tentaciones del diablo con Su fe en la Palabra de Dios. Si entendemos esta respuesta, y vivimos nuestras vidas creyendo en ella, nosotros también podemos vencer estas tentaciones. Aunque adorar a Dios es una bendición, no lo sabemos bien.

Queridos hermanos, ¿creen que es mejor ser servido que servirle incondicionalmente? Pero es algo muy bueno que ustedes y yo estemos sirviendo a Dios. Queridos hermanos cristianos, adorar a Dios es una gran bendición. Es una gran bendición que adoremos a alguien que ocupa una posición tan alta. ¿Es así o no? Es así. En todo caso, tenemos que servir a alguien en este mundo, y no podemos vivir sin servir a nadie. Si no servimos a Dios, servimos al diablo. De verdad. Si no servimos al diablo, servimos a las personas. En cualquier caso debemos decidir de quien queremos siervos. Queridos hermanos cristianos, en estas circunstancias, ¿no es una gran bendición servir a Dios? Sin embargo, debido a que vivimos sin saber esto, Jesús recibió la tercera tentación y nos dio la respuesta correcta: "Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto".

Queridos hermanos cristianos, tenemos que creer en la Palabra de Dios. Al escuchar la Palabra de Dios pensamos: "¡Oh! Jesús nos dio las respuesta correctas, y vivir así está bien, si adoro a Dios, es justo adorarle si es la Palabra de Dios. Aunque a veces soy un imbécil, un idiota, un estúpido y un tonto, he recibido una enorme bendición. Pensaba que debía vivir según los dictados de mi corazón sin ser restringido por nadie, diciendo "es mi vida", pero no era así. Ahora sé que es extraño vivir así. Es justo servir al Señor como mi Maestro y vivir como siervos de Dios". Debemos comprender la verdad del Evangelio del agua y el Espíritu y tener la fe que cree en vivir siendo bendecidos. Aunque a veces parezcamos un poco estúpidos si nos vemos a nosotros mismos, pero en realidad el hecho de que ustedes y yo adoramos y servimos a Dios -deben saber que este es un gran privilegio y un modo de vida justo para ustedes.

Me pregunto qué estaría sirviendo si no sirviera a Dios ahora. Sin duda, estaría sirviendo a los dioses de esta tierra, que me darían los placeres de la carne. Estaría comiendo y bebiendo todos los días, preocupándome de cómo vivir y sirviendo a los dioses de esta tierra. Cualquier tipo de bebida podría ser mi dios. Viviría aferrado a estas cosas.

Queridos hermanos cristianos, Jesús nos hizo nacer de nuevo y nos dijo qué tipo de vida debíamos vivir y que tipo de fe es la fe correcta. Aunque somos débiles e incompletos, no somos lo que éramos antes. Espero que den gracias a Dios que nos dio la bendición de ser salvados, que reconozcan a dios y le adoren. Tienen un corazón grato hacia el Señor, ¿no es así? Sí. Es ciertamente una bendición por la que estamos enormemente agradecidos.

Jesús nos dio esta fe al vencer las tres tentaciones: creyendo que el hombre vive de la Palabra de Dios. Creyendo que no debemos tentar a Dios. Creyendo que es justo adorar a Dios y servir al Señor durante toda la vida. Dios nos dio la fe que es una gran bendición. Debemos tener fe y vivir adorando sirviendo a Dios a lo largo de nuestra vida.

Así es como debemos vivir. Queridos hermanos cristianos, ¿creen? -Sí- ¿Creen que esto es justo? -Sí-. Debemos creer en nuestros corazones que este es el modo de vida justo.

¿Qué bendición es esta en la que los justos pueden adorar a Dios aunque nos quedemos cortos? ¿Qué gran bendición es esta en la que tenemos al Dios de la Palabra? Damos gracias al Señor. Dios nos dio a todos esta fe justa, y esperamos que de a todo el mundo esta fe justa. Espero que las almas suyas y la mía reciban constantes bendiciones de Dios al creer en la Palabra de Dios.

 Rev. Paul C. Jong

Que buscan de ti???

por YOELIUM
viernes, 27 de febrero del 2009 a las 22:03
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¿Qu es lo que Satanaz busca?

 

 Mateo 12, 43

«Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, discurre por lugares áridos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces se dice: Me volveré a mi casa de donde salí. Y va y la encuentra vacía, barrida y compuesta. Entonces va, toma consigo otros siete espíritus peores que él y, entrando, habitan allí, viniendo a ser las postrimerías de aquel hombre peores que sus principios. Así será de esta generación mala. Mientras El hababa a la muchedumbre, su madre y sus hermanos estaban fuera y pretendían hablarle. Alguien le dijo: Tu madre y tus hermanos están fuera y desean hablarte. El, respondiendo, dijo al que le hablaba: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano sobre sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque quienquiera que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre».



Los practicantes de la religión tienen demonios en sus corazones por causa de sus pecados

En el pasaje de las Escrituras de hoy, Jesús dijo: «Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, discurre por lugares áridos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces se dice: Me volveré a mi casa de donde salí. Y va y la encuentra vacía, barrida y compuesta. Entonces va, toma consigo otros siete espíritus peores que él y, entrando, habitan allí, viniendo a ser las postrimerías de aquel hombre peores que sus principios. Así será de esta generación mala».

Nuestro Señor expulsó demonios de los poseídos y curó a los enfermos. Pero aquí está la verdad de la que deben darse cuenta los que conocen el Evangelio del agua y el Espíritu. Los demonios pueden descansar y habitar en lugares áridos, es decir, en los corazones de los que tienen pecados. Los que no conocen la Palabra tienen pecados en el corazón. Por tanto cuando un demonio es expulsado de un poseído, pasea por lugares áridos, es decir por los corazones de los que no han recibido la remisión de los pecados; y entonces vuelve donde habitaba antes, al corazón del pecador, viendo que su corazón todavía tiene pecado y está preparado para recibirle.

En otras palabras, el demonio vuelve y habita en el corazón del hombre en el que había entrado antes. Jesús también dijo que cuando este demonio vuelve a su hogar, trae siete espíritus peores, de manera que la situación del hombre es peor ahora que antes.

En uno de mis sermones anteriores les hablé de que alguna gente se sorprendía y nos preguntaba: «¿No deberían dedicarse a expulsar demonios? ¿Por qué no lo hacen?». Pero debemos darnos cuenta de que expulsar demonios de alguien que no cree en el Evangelio del agua y el Espíritu es completamente inútil. Es totalmente inútil expulsar demonios de los que no creen en la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu, porque estos demonios volverán tarde o temprano y traerán más demonios y los poseídos sufrirán más.

Por lo tanto es absolutamente indispensable que todos creamos primero en la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu. Si alguien cree en este verdadero Evangelio, recibirá la remisión de los pecados y simultáneamente el don del Espíritu Santo. Sólo entonces los demonios no podrán volver a su corazón, ni entrar en él, porque su corazón pertenece ahora a Dio Todopoderoso. Pero si la gente no cree en la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu, los demonios pueden entrar en sus corazones y convertirlos en sus moradas.

Hoy en día es bastante común ver a alguien haciendo un exorcismo en la televisión. Los demonios pueden entrar en los corazones de los pecadores en cualquier momento. Donde hay alguien que no haya recibido la remisión de los pecados, si un demonio decide: «Voy a habitar en este hombre», puede habitar en él. Resistirse en inútil. Satanás se ríe de él diciendo: «¿Cómo te atreves a rechazarme?». Entonces se mete en su corazón y le tormenta diciendo: «Hará lo que yo quiera».

Los demonios son seres reales. Son los siervos de Satanás y les encanta habitar en los corazones de los pecadores. Así que si los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu expulsan demonios sin resolver el problema de los pecados, es totalmente inútil.

Tal y como hemos leído en el pasaje de las Escrituras, nuestro Señor dijo que si los demonios se expulsan simplemente en nombre de Jesucristo, volverán. Cuando un demonio, después de haber tomado el corazón de alguien como morada y haber vivido allí, sale y vuelve, trae a más demonios que se quedarán en la persona para siempre. Conquistado por malos espíritus, este hombre poseído se volverá loco y no podrá vivir como un ser humano, vivirá en la miseria durante el resto de su vida y morirá.

Por tanto debemos creer en el Evangelio del agua y el Espíritu y no expulsar demonios, sino predicar primero la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu a los poseídos para que sus pecados puedan ser perdonados. Por supuesto que no es una tarea fácil, por eso debemos enseñarles gradualmente la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu cuando tengan una estabilidad mental. Cuando prediquemos el Evangelio del agua y el Espíritu, debemos explicarlo paso a paso con respeto por ellos. Una vez haya entrado en sus corazones la Vedad del Evangelio, se convertirán en hijos de Dios, porque todos los demonios que les habían atormentado saldrán de ellos y el Espíritu Santo empezará a obrar en sus corazones. En los corazones de los que han recibido la remisión de los pecados hay paz porque el Espíritu Santo vive en ellos.

Pero a pesar de ello, los que no han recibido la remisión de los pecados intentan expulsar demonios. Afirman recibir poder, hacen todo tipo de cosas para expulsar demonios, pero todo lo que hacen no es más que un espectáculo.

Deberían darse cuenta que es completamente inútil para todo aquel que tiene pecados en su corazón el que le expulsen los demonios. Para que no sean engañados por mentirosos deben aferrarse a la Verdad y tener una fe grande en la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu. A no ser que tengan esta fe y este conocimiento acabarán siendo poseídos por malos espíritus.



Los demonios discurren por lugares áridos buscando reposo

¿En qué corazones obran los demonios? En los corazones de los que no han recibido la remisión de los pecados. Dicho de otra manera, los demonios obran en los corazones de los que no tienen el Evangelio del agua y el Espíritu. Si sus corazones están ocupados por demonios y quieren librarse de ellos, crean en la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu de todo corazón. Sin duda Satanás no podrá volver a gobernar sus almas y el Espíritu de Dios reinará en sus corazones.

¿Tienen fe en el Evangelio del agua y el Espíritu en sus corazones? Si es así, el Espíritu Santo vive en sus corazones ahora. Pero en los corazones de los que no creen en el Evangelio, no está ni la Palabra de Dios que ha borrado los pecados, ni el Espíritu Santo, aunque profesen su fe en Jesús. Esta es la diferencia entre los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu y los que no. La diferencia entre los que tienen el Espíritu Santo en sus corazones y los que no es el resultado de que hayan creído en el Evangelio del agua y el Espíritu o no.

Por eso los demonios pueden entrar en los corazones de los que no tienen la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu. Como los espíritus malos pueden entrar en los corazones de los que no han recibido la remisión de los pecados, pueden usarlos como instrumentos de sus malas obras. Como los demonios controlan los pensamientos y la voluntad de los pecadores podemos ver y oír muchas de las malas obrar que perpetúan los demonios a través de gente de todo el mundo.

Les dije que mi mente había estado poseída por un demonio. En aquel entonces mi corazón no tenía fe en la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu. Sólo creía en la sangre de la Cruz. Así que a través de mis pecados personales, un demonio se estableció en mi corazón. Se metía dentro de mí aunque lo rechazara. Por supuesto, no llegó a gobernarme completamente, pero me controló hasta un cierto límite. Expulsé a este demonio diciendo: «¡En nombre de Jesucristo te ordeno que salgas, Satanás!».

Lo que deben reconocer es que antes de creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, nadie se puede librar de Satanás. Primero se debe conocer y creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. A no ser que la gente reciba al Espíritu Santo, el Todopoderoso, los demonios volverán a sus corazones. Y cuando vuelvan traerán más demonios y esta vez ocuparán a sus victimas completamente, les convertirán en siervos de Satanás, les harán hacer locuras, y les arruinarán totalmente. Esta es la obra de Satanás.



¿Quién habita en los corazones de los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu?

Lo que es tan importante para los que ahora creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu es que mientras este Evangelio esté en nuestros corazones, estos demonios no jugarán con nosotros. Los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu podemos ser insuficientes en nuestra carne, pero no somos juguetes de los demonios. ¡Qué afortunados somos! Estamos muy bendecidos. La diferencia entre los que tienen la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu en sus corazones y los que no la tienen es que los primeros no son presa de los demonios, mientras que los últimos lo son.

Si la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu está en sus corazones, están sin pecado, porque la Palabra mediante la que nuestro Señor borró todos nuestros pecados se encuentra en ustedes. Y como están sin pecado, el Espíritu Santo puede entrar en sus corazones y ustedes pueden vivir en el amor y las bendiciones de Dios como hijos suyos. Por el contrario si la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu no está en sus corazones, no hay remisión de los pecados ni pueden convertirse en hijos de Dios ni el Espíritu Santo está en sus corazones, sino que sólo hay demonios. Si no tienen fe en este verdadero Evangelio, se están convirtiendo en casas sin propietario que pueden ser ocupadas y habitadas por cualquiera. Los demonios pueden entrar en estas casas vacías y convertirlas en sus propias casas.

¿Cómo podemos recibir el don del Espíritu Santo en nuestros corazones? Sus corazones son vasijas que pueden contener de todo. Como vasijas pueden contener cosas buenas o cosas malas. Pero para poner el Espíritu de Dios en nuestros corazones debemos recibir primero la remisión de nuestros pecados al creer en la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu. Nosotros, los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu somos vasijas que pueden contener el Espíritu de Dios. Deben darse cuenta de que todos somos vasijas que pueden contener el Espíritu de Dios si recibimos la remisión de los pecados. Por tanto si queremos invitar al Espíritu Santo en nuestros corazones, estos deben tener fe en la Palabra del agua y el Espíritu.

Cuando nuestro Señor vino al mundo y fue bautizado, tomó todos nuestros pecados de una sola vez. Jesús fue bautizado en el río Jordán por nuestros pecados y debemos creer que cuando recibió Su bautismo, todos nuestros pecados se pasaron al Jesús bautizado. Nuestros corazones deben tener la Palabra de Dios, que nos dice que Jesús cargó con los pecados del mundo, derramó Su sangre y murió en la Cruz, se levantó de entre los muertos, y nos salvó para siempre de todos nuestros pecados. Este Evangelio del agua y el Espíritu es el poderoso Evangelio que prohíbe que Satanás nos amenace. Por eso los que tienen la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu en sus corazones están felices, mientras los que no tienen esta Palabra están destinados a ser presas de Satanás.

Vemos que muchos cristianos en este mundo creen en el cristianismo sólo como una más de las religiones del mundo y como resultado han sido capturados y esclavizados por los demonios. Cuando estos demonios son expulsados, los que estaban poseídos cantan alabanzas por su gozo. Pero, ¿qué pasa con el tiempo? Vemos que los poseídos acaban con más demonios. Sorprendentemente hay muchos poseídos entre los cristianos.



Debemos darnos cuenta que los demonios habitan en los corazones de los pecadores

Por tanto debemos examinar nuestros corazones para ver si creemos o no en la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu y todos debemos creer en este verdadero Evangelio. Sin duda debemos tener fe en el Evangelio del agua y el Espíritu en nuestros corazones. Deben darse cuenta de que cuando no tienen esta fe en la Verdad del Evangelio, pueden ser poseídos por los demonios. Recuerden que si no tienen esta Palabra, aunque profesen su fe en Jesús, tarde o temprano serán capturados por demonios y harán su voluntad. No quieren que esto pase, ¿verdad? Si no es así, entonces crean en la Palabra del agua y el Espíritu.

Sin embargo los que no tienen la Palabra del agua y el Espíritu en sus corazones, pueden librarse de los demonios, pero estos acaban volviendo a sus corazones. Jesús dijo que los demonios buscan lugares áridos para habitar. Los lugares áridos implican los corazones desiertos de los pecadores que no tienen la Palabra de Dios.

Mis queridos hermanos, ustedes están a salvo si la Palabra del agua y el Espíritu, la Palabra de la remisión de los pecados, se encuentra en sus corazones. Pero si la Palabra no está allí, los demonios pueden morar en sus corazones. Estos actos demoníacos no se pueden parar. El Señor dijo que todo el mundo sería poseído por demonios más adelante (Mateo 12, 45). Dijo que todos, excepto los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, serían subyugados por los demonios.

¿Saben lo qué es espiritual? Que alguien sea espiritual significa que tiene fe en la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu. Decir galimatías para fingir hablar en lenguas no es ser espiritual. Curar enfermedades y hablar en lenguas no es ser espiritual, en realidad son los que entienden la Palabra de Dios, conocen y creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, rezan al señor cuando necesitan ayuda, y viven su fe por la justicia de Dios, los que son verdaderamente espirituales. ¿Se dan cuenta?

¿Creen en el Evangelio del agua y el Espíritu de todo corazón? Si sus corazones no tienen fe en el Evangelio del agua y el Espíritu, deben arrepentirse y creer de todo corazón que este Evangelio es la única Verdad.

Si están poseídos por demonios, deben hacer su voluntad; si les dicen que se desnuden, lo tendrán que hacer. ¿Es esto difícil de creer? Los poseídos no pueden evitar hacer todo lo que sus demonios les piden. Deben hacer la voluntad de los demonios porque estos son sus maestros. Los débiles no pueden evitar hacer lo que los fuertes les mandan. Por tanto si no quieren estar sometidos a esta humillación, deben aferrarse al Evangelio del agua y el Espíritu con sus corazones y deben creer en él.

¿Pueden ver a Dios con sus ojos? No podemos ver a Dios con nuestros ojos, pero podemos creer en Él. Incluso los que están poseídos creen que Dios vive. Pero siguen poseídos por demonios porque no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu aunque crean en Dios.

Como Jesús dijo en el pasaje de las Escrituras de hoy, los demonios entran en los corazones de los que no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Por eso debemos creer en la Palabra de Dios. Debemos aferrarnos al Evangelio del agua y el Espíritu en nuestros corazones. Debemos aferrarnos a la Palabra de Dios en nuestros corazones, y debemos reafirmar que Dios ha borrado nuestros pecados con el Evangelio del agua y el Espíritu.

Cuando Satanás nos acusa de nuestras insuficiencias y nos tormenta, debemos mantenernos firmes profesando nuestra fe en la Verdad, diciendo: «El Señor me ha salvado a través del Evangelio del agua y el Espíritu». Debemos confesar que creemos que nuestro Señor vino a esta tierra, tomó nuestros pecados al ser bautizado por Juan el Bautista, llevó los pecados de este mundo a la Cruz, derramó Su sangre y murió en ella, se levantó de entre los muertos y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios Padre. Y debemos reprender a Satanás por sus trucos cuando intenta destruir nuestra fe, diciendo: «Sabiendo que el Señor me ha salvado de todos mis pecados, ¿cómo te atreves a acusarme? Te ordeno en el nombre de Jesucristo que te alejes de mí, Satanás». Debemos tener este tipo de fe.

Ningún demonio pude entrar en alguien que tenga la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu en su corazón. Cuando no tienen este poderoso Evangelio en sus corazones, los demonios pueden entrar en sus corazones. Por eso debemos difundir la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu.

Muchos de ustedes pueden haber pensado que expulsar demonios de un poseído en una acción buena en sí misma, pero deben darse cuenta de que esta acción en sí es inútil. Es completamente inútil expulsar demonios cuando todavía no se ha recibido la remisión de los pecados, porque los demonios volverán en cualquier momento.

Los poseídos no siempre sufren ataques. Dicho de otra manera están siempre cuerdos excepto cuando les dan ataques de vez en cuando. Por tanto podemos enseñar el Evangelio del agua y el Espíritu a los poseídos mientras estén cuerdos. Cuando un poseído acepta la Palabra de Dios y cree en el Evangelio del agua y el Espíritu, se libra de sus atormentadores, porque los demonios no pueden seguir viviendo en los corazones de los que han nacido de nuevo por el agua y el Espíritu, por mucho que lo intenten. Lo que es más, Satanás no puede entrar en sus corazones de nuevo, nunca más.

Hemos visto dos verdades en la Palabra de Dios. Hemos visto la obra de demonios que tiene lugar en esta era, y hemos visto la poderosa obra del Evangelio que Dios nos ha dado. Dios nos ha dicho y nos ha permitido saber cómo hablar contra los trucos de Satanás.

Espero y rezo por que todos ustedes se conviertan en santos que recuerden la Palabra de Dios, se aferren a la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu en sus corazones, crean en ella, y esperen a que el Señor vuelva.

Tomado de The New Life Mission

El Dragón Será Echado a las profundidades de los avismos

por YOELIUM
viernes, 27 de febrero del 2009 a las 21:55
guardado en

 

El Dragón Será Echado al Abismo Profundo

 

 Apocalipsis 20

"Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego."

Dios debe hacer está obra primero, antes que nada el Dragón debe ser atrapado y destinado al abismo para permitir a los santos vivir en el Reino del Milenio. Así Dios da a Su ángel la llave del abismo sin fondo y una gran cadena, y le ordena comenzar la labor de perseguir y amarrar al Dragón en el abismo.

 

El que tentó e hizo caer a Adán y a Eva es la misma serpiente. La Biblia llama a esta serpiente el Dragón y Satanás. Dios atrapará a este Dragón y lo atará en el abismo sin fondo durante mil años, para que los santos puedan vivir con Cristo en paz en el Reino del Milenio.

 

en la parte: y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. 

Para construir el Reino de Cristo sobre esta tierra y hacer que los santos reinen con el Señor durante mil años, Dios atará al Dragón en el abismo durante mil años y evitará que engañe a los santos.

Aquí el pasaje dice, "y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo." Cuando se completen los mil años, Dios desatará al Dragón por un corto tiempo, para que cuando comience a atormentar a los santos de nuevo, entonces lo envié al infierno por siempre, para no ser visto jamás.

 

En el Reino de Cristo, los Cristianos nacidos de nuevo recibirán autoridad para juzgar. Los santos, habiendo sido hechos sacerdotes de Cristo, reinarán en el Reino del Milenio con el Señor. Sus habitantes son aquellos que fueron martirizados por ser testigos de Jesús y por defender su fe, aquellos que no recibieron la marca de la Bestia ni le adoraron.

Ellos son los que fueron martirizados durante el tiempo de las tribulaciones enviadas por el Anticristo, y Dios los resucitará para que vivan de nuevo y hará que reinen en el Reino de Cristo durante mil años que vendrán. Desde luego, todos aquellos que participaron en la primera resurrección también recibirán la misma bendición.

Existen dos resurrecciones dadas por el Señor; la primera resurrección y la segunda resurrección. Los santos que vivirán en el Reino del Milenio son aquellos que pertenecen y participan en la primera resurrección. Todos aquellos que tomen parte en esta primera resurrección también tomarán parte en la gloria de vivir en el Reino del Milenio, el Reino de Cristo. La primera resurrección tomará lugar cuando Jesucristo regrese para raptar a todos los santos (1 Tesalonicenses 4:15-17). Pero la segunda tomará lugar al final del Reino del Milenio ya que está preparada para sentenciar a los pecadores a la muerte eterna.

La autoridad de los santos para reinar durante mil años es dada por el Señor Todopoderoso. El Reino de Cristo es dado a ellos ya que creen en el evangelio del Señor del agua y el Espíritu y dieron sus vidas para defender su fe en el.

 

Aquellos que, no habiendo recibido la remisión de sus pecados del Señor, van a Él después de haber vivido sobre esta tierra como pecadores no podrán participar en la primera resurrección que el Señor dará a los santos. Como tal, aún mientras los santos viven festejando durante mil años en el Reino de Cristo, ellos no recibirán la primera resurrección, sino que tendrán parte en la segunda resurrección. La razón es que los santos que recibirán la bendición de la primera resurrección también recibirán autoridad para vivir en el Reino de Cristo, en riqueza y gloria, durante mil años.

Sin embargo, Dios permitirá "la segunda resurrección" a los pecadores. ¿Por qué? Porque en el momento de la segunda resurrección, Dios los levantará de su muerte para que Él pueda juzgarlos por sus pecados. Su destino es tal que ellos deben ser levantados de entre los muertos para ser juzgados por sus pecados. Es por ello que la resurrección de los pecadores difiere de la de los santos, en ambos, su orden y sus consecuencia.

Aparte de aquellos que participan en la primera resurrección debido a su fe en el evangelio del agua y el Espíritu, el Señor no le preemitirá a nadie más vivir de nuevo hasta que los mil años terminen. Así, la resurrección de los justos viene mil años antes de la resurrección de los pecadores. La resurrección de los justos es para que ellos reciban la vida eterna y bendiciones, pero la resurrección de los pecadores es para que ellos reciban el castigo eterno por sus pecados.

 

La Biblia nos dice que la segunda muerte no tiene poder sobre aquellos que toman parte en la primera resurrección. Como tal, nos dice que estos participantes de la primera resurrección son bendecidos, ya que ellos también reinarán en el Reino del Milenio.

 

Liberado después de haber estado encerrado en el abismo sin fondo durante mil años, el Dragón tratará de oponerse a los santos una vez más, así que Dios lo arrojará al fuego de azufre para que nunca más pueda salir de nuevo. Con este juicio, el Dragón solo será visto en el infierno.

Entonces podremos preguntarnos, "¿Acaso esto quiere decir que aquellos que no han nacido aún existirán en este Reino del Milenio?" La respuesta es, "Si." Apocalipsis 20:8 menciona que existe mucha gente de la tierra en el Reino de Cristo. No sabemos con certeza si esta es la gente creada por Dios recientemente, o aquellos que habían vivido en esta tierra de antemano. Pero lo que si sabemos es que Dios si sabe quienes son, y para que los santos reinen, habrá una gran multitud de ellos, tantos como la arena del mar.

La verdad es que cuando los santos vivan en el Reino de Cristo, aún verán gente de la tierra, existirán para servir a los santos, y su número será tan grande como la arena del mar. Aunque se unirán con el Dragón para oponerse a los santos una vez más, serán todos destruidos por el fuego enviado por Dios, recibirán el juicio eterno de Su gran trono blanco, y serán arrojados en el fuego que arde por siempre. Con esto, el Reino del Milenio llegará a su fin, y a partir de entonces los santos se moverán al Cielo y a la tierra Nuevos en donde vivirán por siempre.

 

Versículo 9: Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. 

El Dragón es Satanás quién constantemente se ha opuesto a Dios y a Sus santos. Aunque él engañará a la gente de la tierra que esté viviendo en el Reino de Cristo y amenazará a los santos, debido a que Dios es Todopoderoso, Él enviará fuego del cielo y los devorará a todos, y arrojará al Dragón al fuego eterno para que nunca más se oponga a Dios y a Sus santos.

 

Versículo 10: Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.  

Por arrojar al Dragón en el lago de fuego y azufre, Dios se asegurará que él sea atormentado día y noche. Este es el justo juicio de Dios, el sufrimiento que el Dragón y sus seguidores merecen.

 

El juicio de Dios de los pecadores terminará con esto, y a partir de entonces se abrirá el dominio del Cielo y la Tierra Nuevos. Nuestro Señor hará que el primer cielo y la primera tierra desaparezcan, creará el segundo mundo del Nuevo Cielo y Tierra, y permitirá a los santos vivir en este Reino celestial. De acuerdo a lo que está escrito en Su libro de la Vida y los Libros de Juicio, Dios dará el Cielo y la Tierra Nuevos a un grupo de gente, y el castigo del infierno al otro.

 

El juicio de Cristo en este tiempo determinará el castigo final -esto es, Él dará Su sentencia final sobre los pecadores con el castigo del infierno. Ellos serán juzgados de acuerdo a sus obras, como están escritos en el Libro del Juicio. Así los pecadores morirán dos veces. Su segunda muerte es el sufrimiento del infierno, el cual la Biblia describe como la muerte eterna, los pecadores no pueden escapar del castigo del infierno. Por lo tanto, deben buscar, después de aprender la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu ahora mismo, mientras aún viven en esta tierra, creerlo, y así recibir la bendición de tener sus nombres escritos en el Libro de la Vida.

 

"Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos," todos los pecadores deben recibir la condenación final por sus pecados. Los lugares descritos en este pasaje -esto es, Muerte y Hades- se refieren particularmente a los lugares en que serán guardados los siervos de Satanás quiénes, engañados por él y estando bajo su control mientras vivían, se opusieron y pecaron contra Dios. Este versículo nos dice que mientras que Dios había diferido durante un tiempo Su juicio por sus pecados, ahora ha llegado el tiempo para su juicio final.

Como tal, donde sea que la gente pueda vivir, deben darse cuenta de a quién pertenecen es críticamente importante. Aquellos que trabajaron como siervos de Satanás mientras estaban en esta tierra serán levantados de entre los muertos con la resurrección del castigo para recibir su juicio final, pero aquellos que han servido al evangelio del agua y el Espíritu pertenecerán a la resurrección de vida eterna y a las bendiciones.

Por lo tanto, la gente debe darse cuenta mientras está en esta tierra que el evangelio del agua y el Espíritu, con el cual el Señor ha borrado los pecados de la humanidad, es de suma importancia. Aquellos que han operado como siervos de Satanás sobre esta tierra serán levantados con la resurrección del castigo, pero aquellos que han servido a las justas obras del Señor serán levantados con la resurrección de la vida eterna y las bendiciones. Todos los pecadores serán juzgados por sus iniquidades y recibirán su castigo final en el infierno. Es aquí donde encontramos la razón precisa del porque debemos, mientras estemos en esta tierra, creer en el evangelio del agua y el Espíritu, el evangelio con el cual el Señor ha remitido todos nuestros pecados.

 

Esto nos dice del juicio de los pecados de la humanidad ante Dios, los cuales cometió al ponerse del lado de Satanás. El castigo reservado para los malvados que han guiado a la gente a Satanás es el ser lanzados en el lago de fuego. Esta es la segunda muerte que Dios traerá a los pecadores y es el castigo del lago de fuego. La muerte de la cual la Biblia habla aquí no es simplemente desaparecer, sino que es el castigo del sufrimiento eterno en el feroz infierno.

La salvación mencionada en la Escritura no es temporal, sino eterna. Aquellos que no creen en el evangelio del agua y el Espíritu mientras estaban sobre esta tierra entrarán en el Reino eterno del Cielo y vivirán felices por siempre. La diferencia entre la recompensa de los creyentes del evangelio del agua y el Espíritu y el castigo de los incrédulos es tan grande como la diferencia entre el cielo y la tierra.

 

 

 

 

 

Yoelium

por YOELIUM
viernes, 27 de febrero del 2009 a las 20:48
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Invitación muy cordial

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Yolita

por YOELIUM
jueves, 26 de febrero del 2009 a las 23:27
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El servir de corazón (claudia )
busco una comunicacion con jesus, que tengo que hacer o decir o luchar...(23 jun)
El Dragón Será Echado a las profundidades de los avismos (sakura007)
muy curioso tu blog tiene anotaciones que llaman mucho la atencion y son muy buenas anotaciones ......(27 feb)

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